División justa
Paga solo lo que pediste
Viernes en la noche, ocho de nosotros en la marisquería. Leo pidió la langosta, Paula comió una ensalada y el resto compartimos dos pizzas.
Cuando llegó la cuenta, alguien dijo que la dividiéramos en partes iguales. Paula se quedó callada. Nadie quiere pagar media langosta que ni probó.

Así que Leo subió el ticket a The One Bill y tocamos quién pidió cada cosa. Las pizzas fueron para los seis que las compartimos, y la langosta para Leo.
Los impuestos, la propina y el servicio siguieron la parte de cada uno, así que las cuentas quedaron justas hasta el último centavo.
Paula pagó su ensalada, Leo pagó su langosta y nadie tuvo que hacer cuentas en una servilleta.